30 de diciembre de 2013

Un hombre luchador y gran soñador

                
Ese fue Juan Carlos Barboza (53), una persona que ha luchado permanentemente por el bienestar de su querida (barrio) Fátima. Y no menos importante con San Lorenzo en general, con modernas ideas urbanísticas, En efecto, siempre soñó con una ciudad desarrollada, pese a sus insistentes conversaciones con las autoridades municipales, poco y nada de resultados positivos generó aquellos diálogos. Y es precisamente parte de esas preocupaciones que han complicado su estado de salud –cáncer de estómago– para finalmente terminar así ([+] 25-12-2013). 

Como hombre dinámico en el que hacer social avanzo por varios cargos. Ex presidente de comisión vecinal, Miembro de la comisión de padres del Colegio Agustín Fernando de Pinedo, dos veces Miembro (oficialista) de la Seccional Ángel Benítez (1), fundador de una Cooperativa en Fátima, además, socio del Sportivo San Lorenzo. En otros casos, amante de la cultura local.

Y como la vida trae consigo su dosis de contrasentido, la suya no estuvo ajena a dicha cuestión, tal es así que la militancia política dentro de su partido (ANR)  no le ha proveído de muchas satisfacciones, porque a pesar de ser considerado como una persona influyente en su zona. Lamentablemente sus peticiones de ayuda o sugerencias a la Municipalidad no se han tenido muy en cuenta, conste que el actual Intendente Albino Ferrer, fue compañero suyo en el Ministerio de Obras Públicas –situación que pudo y tal vez facilitaron algunas cosas– de aquel entonces a esta parte han mantenido buenas relaciones. Sin embargo, gracias a esa gran voluntad y solidaridad que lo ha caracterizado, siempre encontraba alguna solución a la larga lista de pedidos que iba más allá de su barrio, con o sin la asistencia de las autoridades municipales.

De modo similar, las indiferencias también se presentaron en el ámbito de la Seccional, continuamente reclamaba la falta de interés que el Presidente, Néstor Ferrer y el Vicepresidente, Felipe Salomón, mostraban a los temas partidarios, como el incumplimiento de los estatutos, decía: “Ni siquiera sesionamos, una pena”.  

Tal vez aquellos ideales cargados de renovación, sumado a esto, las críticas al ya famoso “entorno del Intendente”, lo cual consideraba como problema principal en las políticas públicas de Albino Ferrer, han hecho que lo pusieran a un lado del camino, de ahí que, no necesariamente sus manifestaciones sean atendidas.

Sin dudas, sus sueños de construir situaciones y un municipio ideal, no solo se convierten en utopías imaginarias, de igual manera, “en progreso”,  debido a su clara reacción frente a un Gobierno Municipal con un rumbo poco claro. Planteando criticas con un fin orientador y estimulante sobre la realidad en aras de transformarlo. 

El legado más importante que nos dejó Barboza es la solidaridad, la voluntad, la persistencia en generar cambios en positivo. Ojalá sus gestos puedan servir de motivo para analizar nuestros destinos como sociedad, en un tiempo donde aparentemente a nadie parece importarle nada. 



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