Con seguridad más de uno recordara la famosa frase: “Hecha la ley, hecha la trampa”. Que dice que para cada ley o norma existe un atajo. En otros casos nos enseña que al crearse una norma las personas piensan inmediatamente la manera en cómo evitarlas.
Hoy
los resultados del debate en torno al pasaje nos confirman que las autoridades
municipales nunca se ocuparon del tema como corresponde. En consecuencia,
siempre supieron encontrar un atajo –un pretexto– para qué sus “amigotes” continúen circulando
irregularmente por toda la ciudad sin ningún tipo de respeto hacia los
usuarios.
Ya
sabemos quiénes son los arbitrarios y sus patrocinantes en la Junta Municipal,
por lo tanto, nos ahorraremos líneas al respecto. Pero si significar la
desentendida voluntad política de actuar fuera de los parámetros como
representantes de la sociedad en dicho estamento. En efecto, podrían haber optado por una tregua hasta tanto se obtengan los resultados del verdadero costo
del pasaje, y no apostar por la "trampita".
Sin
embargo, como bien ya es sabido por todos, aquí ocurre todo lo contrario. Se
anteponen los intereses de los descarados sin importar que esta no haya presentado ningún estudio técnico, y lo peor, el lamentable servicio que prestan.
Asimismo, desconociendo incluso cínicamente si el pasaje esta a Gs. 2.000 o
2.400 (?). “En realidad nadie sabe cuánto debe costar el pasaje”, tal como lo
ha asegurado en su momento José Tomás Rivarola, exsecretario de la Secretaría
de Transporte del Área Metropolitana de Asunción (Setama).
Ahora, es importante preguntarnos ya que el
próximo miércoles podría concretarse el precio final del boleto ¿Qué pasa si el
verdadero costo del pasaje es dos mil guaraníes? –hoy Gs. 2.400– ¿¡Oh… 2.100,
2.200!?
¿Quién
se haría cargo de ese pago injusto que ya lleva un mes? ¿Devolverían la
diferencia ya abonada?
¿Pagarían los concejales ya que moralmente existe una
responsabilidad?
¿Quién
asumiría dicha cuestión?
El
ansiado estudio que pretenden los “colorados Pro 2.400” debe resultar de una investigación
seria, ensayada por instituciones independientes a los empresarios del
transporte, compuestos por funcionarios y especialistas decentes e idóneos.
Este es el momento de introducir reformas en el sistema del transporte interno,
de ahí que se respeten las ordenanzas –porque hasta aquí cumplimiento alguno no
se ha visto– Y para muestra “un solo botón”. Las fuertes acusaciones entre
empresarios y concejales colorados sobre el famoso tráfico de itinerario y el
no aumento del parque automotor establecidos en ordenanzas.
La
deuda de este gobierno municipal en materia de transporte es feroz. Es urgente
que dicho despropósito sea corregido con el pronto restablecimiento del pasaje
a dos mil guaraníes, mientras se resuelva su costo real.

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