Desde
hace varios años atrás un grupo de ciudadanos políticamente bien identificados
exigen que en el ex balneario Yberá no se construya un supermercado de la firma
Salenma, puesto que está impactaría de forma negativa en la ciudad.
En esta ocasión, la movilización fue impulsada por Margarita Ivaldi –vecina y organizadora de la marcha– quien se ha declarado “a-partidaria”. A estos efectos, no tardaría para acoplarse una referente de las anteriores manifestaciones, la Dra. María Luisa Brunelli y “seguidores”. Según Ivaldi, la marcha no tiene como principal objetivo la tala de árboles, más bien, en contra de la creación de un centro comercial. Ya que esté traería caos en el barrio y la ciudad. También, que la misma arrastraría a más mercaderes. Por otra parte, incurre en la invitación –vía Facebook– con calificaciones populares, pide a la ciudadanía a unirse para defender a la ciudad de gente inescrupulosa, insensible e irresponsable (?). Igualmente, que las autoridades municipales carecen de sentido de humanidad, ni nada que tenga que ver con el bienestar de sus compueblanos. En consecuencia, plantea que ellos deben asumir la tarea de exigir “nuestros derechos” ante tamaña indignación por la destrucción del reducido espacio verde que existe en el centro de la ciudad. Al mismo tiempo, se observa en el grupo ciertas incongruencias, Ivaldi, aseguro a Sembrador FM que el objetivo principal no es la tala de árboles, más bien, por la futura obra. Sin embargo, otros como Brunelli apuntan a la “deforestación”. Deberían ponerse de acuerdo…
Si
bien la creación de un espacio verde en la zona quedaría interesante y hasta
suena ideal si se quiere. El contexto de realidades nos demuestran varias
complicaciones para dicho propósito. En primer lugar, hablamos de una propiedad
privada, protegida por nuestra Constitución Nacional en su artículo 109. Por lo
tanto, el supermercadista tiene el derecho a llevar el emprendimiento que así
lo considere, nos guste o no. Segundo, Esta mañana al ser consultado el
Concejal Nelson Peralta (ANR) sobre las posibilidades económicas de una eventual
compra del terreno por parte de la Municipalidad. Confirmó, que no existe ninguna
posibilidad de compra ya que su costo sería elevado. Tercero, no podemos
responsabilizar a Salenma del problema del tránsito y el efecto que causaría su
proyecto, esa es una cuestión municipal. Es decir, es un asunto que compete a
la Dirección de Planificación, dicho sea de paso, debería explicarnos que
aportes ha dado hasta aquí.
Otro
punto no menos atendible, es, si ¿Qué pasa si la propiedad se adquiere?
Nuevamente tendríamos que debatir “las garantías
de su cuidado”. En este sentido las perspectivas son decepcionantes. Ejemplo, serviría
–por su ubicación estratégica– de refugio a todo tipo de convocatoria campesina
e indígena. Entonces, empezaríamos a discutir otro atropello a los
derechos públicos como se pretende hacer con el próximo enrejado de la plaza
Cerro Cora. Una manera clara de que las autoridades nos impongan sus
incompetencias sobre el sistema de responsabilidades de organización de los
espacios públicos.
Sin
dudas, las pautas vigentes para la edificación de proyectos de esta envergadura
deben ser cumplidas. Según informes municipales, dichos planes contarían con
los estudios ambientales y la habilitación de la Municipalidad para el trabajo
en cuestión.
En
definitiva, las intenciones de Elzear Salemma no son malas, por ende sería
oportuna la edificación de un supermercado moderno, diseñado con el objetivo de
mantener un equilibrio de rentabilidad y de reducción de los impactos en el medio ambiente. Además, como bien es sabido, la responsabilidad socio ambiental de
las empresas es un tema indispensable, en este caso, la replantación de
árboles.
Si
bien la preocupación ambiental o de infraestructura de este grupo es razonable,
no es un tema para oponerse radicalmente, cuando que esta finalmente tiene la
posibilidad de lograr un equilibrio
entre naturaleza y progreso.
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